domingo, 24 de enero de 2010

¿Por qué "Bonito Viernes" se fue a la verga?: la vergadera historia de la debacle del proyecto editorial



Vaya una anticipada disculpa a nuestros bien-educados y versados lectores, pero nos parece que esta vez la utilización del lenguaje soez nos es necesaria, aquella manifestación expresiva que tanto detestamos por su vulgaridad, su pobreza semántica y su insoportable proliferación en los sectores proletarios y cuasi-animales de nuestra sociedad: tal herramienta responde ahora a nuestra gran indignación y a nuestro profundo encono e impotencia contra nosotros mismos. Las ilustraciones puercas no eran necesarias: ésas nos gustaron y ya. Hace ya aproximadamente dos años que nuestra famosa revista bimensual "Bonito Viernes" se fue a la verga (i. e.: salió de circulación), y sólo quedó este mísero blog falto de actualización, como un fantasma pasado de viejas glorias y de nostálgicos adalides. Aún recuerdo la abundante circulación de adrenalina experimentada en nuestros cuerpos al andar repartiendo a la mitad del ágora (ahora Restaurante y Cafetería Sanborn's), en los pasillos y a la entrada principal cualquier cantidad de folletitos grisáceos, a manera de dulces venenosos o de propaganda "Hare Krhisna". Cientos y cientos de impresiones ingeniosas en papel tapizaban cada dos meses la superficie de los botes de basura inorgánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. El interés en la población estudiantil por materiales humorísticos de este tipo era creciente, y nosotros lo sabíamos bien. Entonces, ¿qué fue exactamente lo que pasó?

La mayoría (el hoi polloi, masa amorfa y pendeja sin ninguna clase de valor, ni siquiera estético, uno de los más chafas actualmente) piensa que la desaparición física de "Bonito Viernes" se debió principalmente a causas económicas, falta de fondos para la subsistencia de la misma y ese tipo de problemas a los que se enfrentan día con día la mayoría de las revistas o publicaciones independientes de este tipo, mediocres todas ellas: todo es mentira. Como nuestros seguidores recordarán, los ejemplares se le entregaban al público de forma gratuita, sin exigir algún tipo de cuota de recuperación ni esa clase de estafas tercermundistas (L' art pour l' art rules!, nos gustaba presumir). Este lujo editorial podía ser explotado gracias a que, como algunos bien saben, uno de nuestros principales mecenas fue un acaudalado judío mexicano, el señor Varomón Pastovsky, excéntrico personaje conocido en las altas esferas de nuestra sociedad por tener entre sus pasatiempos actividades como tirar perritas french-poodle al Río de los Remedios vestidas con trajecitos confeccionados con billetes de mil pesos, o como quemar la mitad de sus bodegas de vinos bajacalifornianos cada vez que se tiraba un pedo olor a uva, quizás influido estúpidamente por el nihilismo anti-materialista de The Joker en Batman: the dark knight. Además, la red de mafia encargada de extorsionar a varios locales comerciales de la periferia de Ciudad Universitaria (la colonia Copilco Universidad sobre todo) era bastante exitosa y funcionaba de maravilla, llegando a generar incluso más dinero del que sus publicadores y repartidores podrían llegar a gastar en imprimir y engrapar cuatro pinches hojitas impresas por los dos lados en blanco y negro (excedentes económicos posteriormente bien empleados en prácticas como el lenocinio, el blackjack y la compra incontinente de títulos nuevos para las consolas X-Box 360 y Playstation 3).

Otro comentado rumor despotrica que "Bonito Viernes" se fue a la mierda por ausencia de creatividad entre sus participantes y creadores. Esta teoría (la cual hemos decidido llamar en lenguaje codificado "se les secó el cerebro") es igualmente falsa, y carece de fundamento. Todos sabemos también que las "personas" encargadas del contenido de la revista eran niños índigo calificados, nacidos bajo las venias de la era de Acuario y el paso del cometa Halley en 1986, genios natos del humor negro y del sarcasmo priísta-pietista, criaturas asexuadas, sin cabello y sin uñas, encerradas y alimentadas en jaulas aisladas de la luz solar y bajo climas generados artificialmente, a la temperatura adecuada para generar un impulso continuo de deseo de escritura y de crítica injustificada del mundo que les rodeaba y que no conocían, pero que intuían con profundidad mediante sus antenas fluorescentes situadas a la mitad de sus cráneos.

La última de las teorías que se nos ocurrió inventar para este excusatorio, especula que coacciones físicas y verbales por parte de grupos radicales (ultra-derecha, ultra-izquierda y ultra-tumba) y guerrilleros (las FARC, el Yunque, los comerciantes de películas piratas enfurecidos porque les quitaron su pedacito de suelo) mermaron las convicciones del equipo de "Bonito Viernes", haciendo que se les encogieran los güevos y se les contrajera el esfínter de manera súbita e imprevista. Por tanto, habrían sido numerosas amenazas de muerte, de bomba y de aborto, tremendas golpizas, desaparición, rapto, apresamiento político o destrucción de sus brillantes carreras académicas lo que obligó a nuestros humildes escritoruchos e imprentólogos a tirar la toalla y a "abrirse a la verga", como normalmente se dice en estos casos en Iztapalapa y aledañas. Esto último, para variar, también es falso. Los reaccionarios NOS LA PELAN. Repito: los reaccionarios NOS LA PELAN, no les tenemos miedo. Vengan y mátennos si pueden, PUTITOS.

Después de tanto sabroso preludio y refutación maricona, he aquí la versión oficial de los hechos (recuerden, lo leyeron aquí, que no les vengan con cuentos después): del total del equipo original de "Bonito Viernes" (5 personas), uno se casó con un integrante de su mismo sexo y se fue del país; otro se embarazó de un vago y tuvo que dejar la vida (o sea, la escuela); a otro le cayó una Biblia en el dedo gordo del pie, lo cual tomó como señal de espionaje divino y de sutil invitación a la redención, entregándole sus días venideros a la apostolía dentro de los Testigos de Jehová; otro se largó a estudiar a la universidad de Berkeley en California y le valió madres el proyecto; y al último que quedaba les dio güeva escribir, imprimir y repartir él solo todo el show, sin ayuda de nadie. "No soy un one man orchestra ni tampoco un zángano mariguano sin cosas importantes que hacer" fueron las últimas palabras de este imbecil, el lastimero requiem que enterró para siempre ese sueño editorial hecho realidad que antes iluminara las mentes y los corazones de toda una generación, y tal vez más allá.

Ahora sólo nos queda llorar lágrimas de semen y de furia por tan lamentable y trágicómico destino. Para desquitarnos, como hemos dicho, aún nos queda este mísero blog sin actualizar. Sólo el tiempo dirá si las condiciones en un futuro harán posible que "Bonito Viernes" vuelva a las andadas. Recemos a San Judas Tadeo para que así sea.

-Anodino Meléndez-

3 comentarios:

Mamá de David Torpes de Oca dijo...

Es difícil hacer a un lado las lágrimas de mis ojitos para escribir este mensaje y meterlo en esta botella binaria... no sé mucho de literatura ni de publicaciones ni de gran cosa, sólo recuerdo que un día estaba en los baños de la FFyL y no había papel, y, de repente, ¡oh mi gloria!, vi en el suelo un ejemplar de Bonito Viernes tirado en el suelito, se trataba del ejemplar que hablaba sobre la lucha de clases, fue muy bueno porque pude limpiarme la mierda del culo con el ejemplar... yo no sé mucho de revistas ni eso, pero ese día, Bonito Viernes fue mi salvación. Gracias, y lamento su desaparición...

Mamá de David Arsallo, un alumno de la FFyL

Ian Karuna dijo...

Chale... pinche vieja chillona. Es sólo una revista: no mame.

Gracias por su apoyo. La amo. Besos mil.

Tío Chueco dijo...

Que bueno que Bonito Viernes regresó a las andadas, la verdad, leer su fanzine, era una experiencia por demás maravillosa, compartir los chistes con otros compañeros era muy catártico. Pediremos a San Antonio porque regrese la revista físicamente (digo San Antonio porque San Judas ha de estar muy ocupado).